Según Juan Carlos Monedero, “con malos cimientos se levantan débiles edificios. La generación de la Transición cerró la puerta y puso un filtro cultural donde para entrar había que recitar su nuevo catecismo. Sólo cuando sus protagonistas dejen de decir: ‘¡Hicimos una gesta maravillosa!’ y lo sustituyan por el más humilde: ‘Hicimos lo que pudimos’, podremos dar cuenta de la escasa calidad de la democracia española".
Santiago Vega Sombría nos ofrece ahora una nueva y muy distinta perspectiva, a partir de un análisis global del papel que la represión tuvo como un elemento esencial del estado y del sistema político franquista.