"Es justamente ahí, en el Renacimiento, donde comienza Jesús del Real, doctor en Historia del Arte, a deshilar la urdimbre de los lienzos de Artemisa Gentileschi y de Lavinia Fontana, seguidas por Sofonisba Anguissola, para continuar con la sensualidad nutricia de los bodegones de Clara Peeters, en un viaje por los paisajes de interior que constituyen los dominios de las mujeres, unos paisajes domésticos en los que se dejan ver, no obstante, las alegorías, la vanitas de la opulencia, hasta aproximarnos a las naturalezas muertas; mismos paisajes íntimos en los que, siglos después, la impresionista Berthe Morisot se mira y se retrata reflejada en espejos."
Susana Díez de la Cortina Montemayor